Erase una vez

una niña muy bonita,

parecía una muñequita
con voz muy dulce, hablaba
y era medio despistada
porque sin querer, todo lo olvidaba.

Esta niña tan bonita
admirada por feos y mozos,
por viejos y señoritas
tenía un pequeño problema
que cuando se veía al espejo

le venía una lloradera.


Un día un muchacho la ve llorar
frente al espejo y sin muchas vueltas dar
le dice: “Niña tonta, ¿Por qué lloras?
… ¿por ese reflejo dañado?,

¿Es que no sabes que éste es un espejo embrujado?”
Web Counter
Free Counter